martes, 6 de marzo de 2012

PAUL NEWMAN

http://sanchezdetoro.webcindario.com/paul.html   ***
http://www.youtube.com/watch?v=s9Hiu5JMrf8   ***  El caliz de plata
http://www.youtube.com/watch?v=sUF_2rP3aE8  ***Marcado por el odio




 PAUL NEWMAN
(Shaker Heights, Ohio, 26 enero  de 1925 - Westport, Connecticut, 2008) Actor estadounidense. De madre húngara y católica y de padre judío alemán, durante su juventud recibió una sólida formación, y no sólo en el área de la interpretación. La universidad fue algo que le atrajo desde muy temprano. Estudió Economía en el Kenyon College, de Ohio. Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, sirvió como marino en la Armada y, finalizada la contienda, estudió Arte Dramático en Yale.

Paul Newman
Pasó también por el Actor´s Studio, donde fue uno de los estudiantes más brillantes de su generación, entre los que se encontraban algunos que luego alcanzarían un especial renombre, como James Dean o Marlon Brando, y de los que han trasladado el famoso método de la escuela a sus interpretaciones de una forma más destacada, lo que contribuyó a popularizarlo y a hacer que la gente y los periódicos se ocupasen de él, y que el centro rebasase el ámbito de lo exclusivamente profesional.
Los inicios de Newman fueron teatrales, donde logró alcanzar un gran éxito y ponerse en situación de dar el paso al cine. Tras aparecer en algunos programas de televisión, intervino en El cáliz de plata (1954), de Victor Saville, debut poco afortunado, pues la película no consiguió ningún tipo de reconocimiento. Dos años después, sin embargo, se produjo el ascenso de Newman gracias a un trabajo que le situó en primera línea de los jóvenes actores de aquel momento. Robert Wise le dio el papel principal de Marcado por el odio (1956) -pensado en un primer momento para James Dean-, con el que se metió en la piel del boxeador Rocky Graziano, que llegó a ser un destacado campeón en Estados Unidos, a partir de una infancia dura y carcelaria.
A continuación se sucedieron una serie de excelentes actuaciones que lo confirmaron como un actor de muchísima valía. Pueden mencionarse, entre otros, su trabajo en El zurdo (1958), de Arthur Penn, en el que interpretaba a Billy el Niño, el legendario pistolero del Oeste. La versión de este personaje, muchas veces llevado al cine, hacía hincapié, en esta ocasión, en los aspectos psicológicos del bandido, y la crítica estimó que Newman estaba memorable en su trabajo.
Ese mismo año volvió a obtener otro gran éxito al encarnar al joven marido de La gata sobre el tejado de zinc (1958), de Richard Brooks, una adaptación de la obra de Tennesse Williams en la que las frustraciones y angustias del personaje y su relación matrimonial y familiar ofrecieron un excelente espacio para que Newman ofreciera un despliegue de toda su capacidad dramática a muy alto nivel. Volvió a acertar de nuevo con su interpretación en La ciudad frente a mí (1959), de Vincent Sherman, esta vez como joven estudiante que se abría paso en el mundo de la abogacía y que mantenía diferentes relaciones amorosas. Fue una de las cintas que comenzaron a darle mayor popularidad fuera de Estados Unidos.

Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc (1958)
A comienzos de los sesenta colaboró en dos películas que, por diferentes causas, tuvieron una excelente acogida. Una fue Éxodo (1960), de Otto Preminger, versión cinematográfica de la voluminosa novela que el especialista en best-sellers Leon Uris escribió sobre la formación del estado de Israel. Concebida como una película de gran espectáculo, Preminger consiguió introducir algunos momentos de excelente cine. Newman encarnó a Ari Ben Canaan, el agente judío que transportaba a los emigrantes hasta Israel y participaba allí en la lucha contra ingleses y árabes.
La cinta, por la importante producción que le rodeaba, venía a indicar que Paul Newman había alcanzado el estatus de gran estrella, aunque nunca había estado muy de acuerdo con ello, dado que siempre mostraba reticencias con la consideración excesivamente comercial que los grandes estudios daban a sus productos (su militancia en posturas políticas de corte radical, dentro del concepto que en Estados Unidos se da a esta palabra, no ha impedido que Newman se haya integrado, cuando ha hecho falta, en las celebraciones y entregas de premios de la Academia sin ningún problema).
Su otro importante trabajo de inicios de la década fue El buscavidas (1961), de Robert Rossen, un film duro, sin concesiones, sobre la vida de un jugador profesional de billar que luchaba por abrirse paso en un mundo lleno de trampas, en medio de organizaciones mafiosas y violentas. Cuando el actor estuvo plenamente situado, sus siguientes trabajos estuvieron por debajo de lo que se podía esperar de él. Algunos de sus fracasos no sólo le competían como actor, sino también como productor. Tal vez por ello comenzó una actividad como director, que empezó a finales de los sesenta y llegó hasta 1987.

Paul Newman en El buscavidas (1961) y en su remake
de 1986, El color del dinero, junto a Tom Cruise
En esta faceta realizó cinco películas, algunas de las cuales mostraban el deseo de hacer un cine “diferente”, donde las ideas y la tipología de los personajes dominaban sobre la acción y la anécdota. En alguna de ellas el protagonismo femenino correspondía a su esposa Joanne Woodward. En este sentido se deben mencionar Rachel, Rachel (1968) y El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas (1972). Aunque sus trabajos como director solían ser acogidos respetuosamente, distaban de la imagen que transmitía en la pantalla y de la idea -a veces incorrecta- que el público se había formado de él. Por lo tanto no podía hablarse de que fueran un éxito, lo que no le impidió seguir como director en nuevas ocasiones.
A lo largo de los sesenta y en su faceta de actor, trabajó con directores como Alfred Hitchcock (Cortina rasgada, 1966), y obtuvo un importante éxito con Dos hombres y un destino (1969), de George Roy Hill, en la que participó como compañero de reparto Robert Redford, cuyo trabajo obtuvo una gran acogida. En los años ochenta su actividad se redujo, entre otras causas, porque dejó de lado los papeles de hombre joven y buscó interpretaciones más acordes con los años que tenía. Eran obras en las que se mostraba como alguien más reflexivo, escéptico de la vida y con un comportamiento irónico, que no ocultaba unas buenas dosis de cinismo en el mejor sentido de esta palabra.

Con Robert Redford en Dos hombres y un destino (1969)
Fueron los años en que aparecía en títulos desiguales, pero a veces importantes, como Ausencia de malicia (1981), de Sidney Pollack, Veredicto final (1982), de Sidney Lumet o El color del dinero (1986), con Martin Scorsese en la dirección, película que se concibe como una segunda parte de El buscavidas, en la que Newman interpreta a un veterano jugador de billar que va guiando los pasos de una promesa, papel que interpretó Tom Cruise. Este trabajo fue especialmente importante, pues con él consiguió el Oscar de la Academia, para el que había sido propuesto hasta seis veces -en 1994 recibiría uno honorífico por el conjunto de su carrera y por ser uno de los actores con más títulos a sus espaldas-.
Sus últimos trabajos lo mostraban como una vieja gloria para la que el tiempo no había pasado en balde, pero seguía conservando la prestancia y la consideración de uno de los actores más importantes de la segunda mitad del siglo XX. De gran atractivo, Newman supo ir más allá de ser una simple “cara bonita” para demostrar profesionalidad, interés y preocupación por la forma de interpretar y analizar los entresijos de sus personajes; siempre estimó que el cine es más que puro entretenimiento.
Sus actuaciones casi siempre tuvieron el tinte del compromiso, y aunque la diversidad fuese algo lógico en alguien de actividad tan extensa como él, siempre brilló en tipos conflictivos, incómodos en una sociedad que no les gusta aunque no tengan más remedio que vivir en ella y adaptarse a un entorno que consideran muy discutible. Fue, sin duda, uno de los precursores del concepto de anti-estrella y así lo demostró en 2002 cuando, a punto de cumplir los 78 años, regresó a los escenarios de Broadway, después de casi cuatro décadas de ausencia, con una nueva adaptación del clásico de Thornton Wilder, Our Town.
Gran aficionado a los automóviles, participó en carreras profesionales. Creó diversos tipos de negocios en los que, con la cobertura de su popularidad, procuraba en ocasiones que parte de las ganancias revirtiesen sobre colectivos necesitados; también desempeñó cargos en las Naciones Unidas, aunque por poco tiempo. Su vida sentimental fue discreta para lo que es habitual en Hollywood: su matrimonio con la actriz Joanne Woodward constituía un ejemplo de estabilidad.
Con medio siglo de carrera a sus espaldas y 57 películas en su filmografía, Newman anunció en 2003 su retirada. Sin duda, su dilatada trayectoria lo ha convertido en una de las leyendas del cine de Estados Unidos, en el mismo estilo que los actores más famosos de épocas anteriores. Inteligente y de un excepcional atractivo físico, durante muchos años su sólo nombre bastó para llevar gente al cine. Algunos de sus trabajos se encuentran entre los más importantes del medio realizados a partir de los años cincuenta. 

biografias y vidas

miércoles, 29 de febrero de 2012

ELIZABETH TAYLOR

http://cineclasico2.webcindario.com/liz.html
 http://www.youtube.com/watch?v=pzruB19CFgI **cleopatra  1
http://www.youtube.com/watch?v=ALFFamrhvqw ****¿Quién Le Teme A Virginia Woolf?
 http://www.youtube.com/watch?v=pUrZg_WMl9U**tributo a elizabeth
http://www.youtube.com/watch?v=_Fm6sa_L5_4  **A place in the sun"  un lugar bajo el sol
http://www.youtube.com/watch?v=BuYPaxxGG_o&feature=related   **gigante by elizabeth y james dean
http://www.youtube.com/watch?v=Sycwoy9PAyY***La gata sobre el tejado de zinc -
http://search.conduit.com/ResultsExt.aspx?ctid=CT2475029&q=youtube+boda+de+elizabeth+taylor
http://www.youtube.com/watch?v=JJstbQizEVs ***muere elizabeth
http://www.youtube.com/watch?v=6v22Fzi78i8



Elizabeth Taylor
(Londres, 1932 - Los Ángeles, 2011) Actriz estadounidense de origen británico. Hija de emigrados estadounidenses en el Reino Unido, regresó con ellos a Estados Unidos poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Tras participar en varias comedias de escasa calidad, en 1950 alcanzó su primer éxito comercial y crítico con El padre de la novia. Durante las décadas de 1950 y 1960 se convirtió en una de las mayores estrellas del firmamento de Hollywood gracias a su presencia en títulos tan significativos como Gigante (1956), La gata sobre el tejado de cinc (1958) o la, por aquel entonces, película más cara de la historia, Cleopatra (1963), filmes en los que supo explotar con maestría su turbador atractivo sexual. Tan famosa por su carrera cinematográfica como por su vida sentimental (contrajo matrimonio en ocho ocasiones), recibió dos Oscar por sus papeles en Una mujer marcada (1960) y ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966). Célebre asimismo por su labor humanitaria en la lucha contra el sida, fue por este último motivo galardonada con el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia en 1992.

Elizabeth Taylor
Alentada por su madre, que también piso las tablas en otro tiempo, Elizabeth Rosemond Taylor debutó como actriz cuando era aún una niña; su predisposición y un extraordinario atractivo físico, que habría de acompañarle hasta su madurez, llamó pronto la atención de los ejecutivos de Hollywood. Tras su efímero paso por la Universal, la Metro Goldwyn Mayer le ofreció un primer papel interesante en La cadena invisible (1943), de Fred Wilcox, al lado de la famosa perra Lassie.
Con esta película inició una carrera en la Metro Goldwyn Mayer que se prolongaría durante veinte años. De temperamento dulce, pero no por ello empalagoso, los papeles infantiles que interpretó la hacían parecer casi angelical, aunque al mismo tiempo emitía un gran magnetismo y sensualidad. Sus ojos color violeta, su acento y una madurez impropia de su edad hacían imposible que pasase desapercibida.
Ya en su adolescencia y en su primera juventud, los estudios de la Metro empezaron a no saber muy bien qué hacer con ella, pues no se acoplaba a los estereotipos de las chicas estadounidenses. Desde finales de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta interpretó por lo general a muchachas ricas de luminosa belleza, aunque también existían trabajos donde demostraba poseer un inteligente sentido del humor y una personalidad fuerte y apasionada. Películas de cierta relevancia y enorme éxito fueron jalonando aquellos años: El coraje de Lassie (1946), de Fred Wilcox; Mujercitas (1949), de Mervyn LeRoy; Traición (1950), de Victor Saville; o El padre de la novia (1950), de Vincente Minnelli, entre otras.
Marcada por una serie de matrimonios fallidos, la actriz fue dejando de lado el tipo de cine que había hecho para aceptar proyectos de mayor fuerza. Películas históricas como Quo Vadis? (1951), de LeRoy, e Ivanhoe (1952), de Richard Thorpe, anticiparon en una década uno de sus personajes más famosos, Cleopatra. Su figura fue adquiriendo gran popularidad, y sus interpretaciones ganaron en profundidad psicológica. Así, en Gigante (1956), de George Stevens, La gata sobre el tejado de zinc (1958), de Richard Brooks, o Una mujer marcada (1960), de Daniel Mann, por la que consiguió su primer Oscar, encarnó mujeres de personalidad compleja que se enfrentaban a situaciones difíciles con valor y madurez.

Con Paul Newman en
La gata sobre el tejado de zinc
(1958)
Fue perdiendo así el aura de joven delicada e infantil, y empezó a sentirse atraída por papeles de mujeres duras que sufren presiones psicológicas, un estilo que iba a ser una constante a lo largo del resto de su carrera, quizá porque tales interpretaciones permitían reflejar su propia personalidad; su experiencia vital le había hecho pasar por difíciles situaciones a lo largo de sus múltiples matrimonios.
Un hito en su carrera lo marcó Cleopatra (1963), de Joseph L. Mankiewicz, y su relación con Richard Burton, que se inició durante el rodaje de esta película. Elizabeth Taylor interpretó a la reina de Egipto a cambio de un millón de dólares, cifra astronómica para una actriz en aquellos años. La actriz era consciente de su elevado estatus y de que todo el mundo la consideraba una estrella. Sus caprichos la fueron haciendo antipática, y su salud comenzó a mostrar su fragilidad. Con Burton, con el que se casó en dos ocasiones, vivió el romance más tempestuoso y el que más honda huella dejó en su vida privada y profesional.

Elizabeth Taylor en Cleopatra (1963)
Su papel en ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966), de Mike Nichols, le valió su segundo Oscar y fue el detonante de un cambio radical en su carrera. La mujer alcoholizada, de lengua afilada y que ha dejado de ser joven, le permitió mostrar nuevas facetas de su personalidad, algo por lo que ella había luchado desde que encarnara a la esposa de Rock Hudson en Gigante. Desde entonces, y en títulos como La mujer indomable (1966), de Franco Zefirelli; Reflejos en un ojo dorado (1967), de John Huston; o La mujer maldita (1968), de Joseph Losey, fue rebelándose contra el academicismo y la edulcoración de aquellos primeros trabajos en la Metro Goldwyn Mayer con los que se había dado a conocer.
En 1981, ya en plena madurez, debutó en Broadway en un montaje de La loba, de Lillian Hellman. En sus últimos años intervino en programas y en episodios de diversas series de televisión (Hotel, The Whoopi Goldberg Show, Roseanne, Hight Society, Murphy Brown y La niñera, entre otros). Alejada por un lado de su profesión, no escatimó sin embargo sus apariciones públicas, en las que adoptó a menudo una imagen barroca, exhibiendo su obsesiva afición a las joyas, y actuando con una acusada teatralidad que siempre dio la sensación de ser premeditada, un escudo para poder prescindir hasta cierto punto de sus atributos de gran estrella.
Desarrolló a la vez una importante actividad para ayudar a los enfermos de SIDA en Estados Unidos, y en 1993 recibió un Oscar honorífico. En octubre de 2009 la actriz ingresó en un hospital de Los Ángeles para ser sometida a una operación del corazón. Dos años después, con su fallecimiento en Los Ángeles, desaparecía un capítulo imprescindible de la historia del Hollywood dorado, una actriz mítica destinada a perdurar en el recuerdo no sólo por su atractivo físico sino principalmente por la fuerza de sus emotivas interpretaciones.
BIOGRAFIAS Y VIDAS

¿Quién Le Teme A Virginia Woolf?




Título Original - Who's Afraid Of Virginia Woolf?
Año - 1966
Director - Mike Nichols
Elenco - Elizabeth Taylor, Richard Burton, Sandy Dennis, George Segal

Estamos ante una de las mejores películas de la historia del cine. Se trata sobretodo de una reflexión sobre la vida, las personas, el amor, el desamor, la mentira... Las interpretaciones son portentosas, especialmente la de Elizabeth Taylor, por la que ganó un Oscar. La historia, basada en una obra de teatro, reflexiona en torno a un matrimonio en crisis que durante toda la película estaran enfrentandose, disparando en sus puntos débiles. La soberbia y el orgullo es lo que impide darse cuenta que se aman, quizá tanto como el primer día. La reflexión final resulta sorprendente; "¿Quien teme a Virginia Woolf?" "Yo, yo le temo". Es el propio miedo a la vida, el miedo a que esa vida cruel acabe con una relación, con una unión. Podemos decir que es una película existencialista, y con algunas dosis de pesimismo. La dirección de Mike Nichols resulta soberbia y el guión engrandece aún más si cabe la historia que se basa en la obra teatral. La música resulta muy reveladora y apropiada a la historia, conducida por Alex North. Una película para disfrutar, para ver lo que es cine de calidad, pero sobre todo, una película para reflexionar... (Oscar: Filmaffinity)