domingo, 5 de febrero de 2012

AVA GARDNER


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Ava Lavinia Gardner (Brogden, Carolina del Norte, 24 de diciembre de 1922 - Londres, 25 de enero de 1990) fue una actriz del cine clásico estadounidense nominada a los Premios Óscar, considerada una de las grandes estrellas del siglo XX y como uno de los mitos del Séptimo Arte. Conocida por su exuberante y fotogénica belleza, se dice de ella que fue "el animal más bello del mundo".
Ava Gardner nació en 1922 en la pequeña comunidad rural de Brogden, en el estado de Carolina del Norte. Creció en el ambiente rústico del campo, en el seno de una familia muy pobre de cultivadores de tabaco y algodón, junto con sus seis hermanos, de los cuales ella era la menor. Su madre, Molly, era una mujer bautista de orígenes irlando-escoceses e ingleses y su padre, Jonas Bailey Gardner, era un hombre católico de ascendencia irlando-americana e indoamericana (Tuscarora). Cuando los hermanos aún eran pequeños, la familia Gardner perdió la propiedad que tenía en Brogden y Jonas Gardner se vio obligado a trabajar como aserradero y su madre, Molly, como cocinera y ama de llaves en el colegio mayor de Brogden.

Al cumplir Ava 13 años, toda la familia se trasladó a Newport News, en el estado de Virginia, esperando mejorar su suerte. Pero, en poco tiempo, ante las dificultades de encontrar empleo, tuvieron que volver a mudarse a Rock Ridge, un suburbio de Wilson (Carolina del Norte). El año 1935 su padre, Jonas Gardner, murió de bronquitis y Ava y algunos de sus hermanos decidieron acudir a la escuela de Rock Ridge con el fin de graduarse. De esta forma, Ava pudo ir posteriormente a clases de secretariado en el Atlantic City Christian College.
Carrera cinematográfica
Inicios en el séptimo arte

Con 18 años, Ava se había convertido en una bella joven de ojos verdes y una preciosa melena de color castaño. Así, el año 1941, mientras estaba visitando a su hermana Beatriz en Nueva York, el marido de ésta, que era fotógrafo, le pidió si le podía hacer algunas fotos y, satisfecho con el resultado, decidió colgarlas en el escaparate de su Estudio Fotográfico de la Quinta Avenida.

Dio la casualidad de que, mientras sus fotografías estaban expuestas en el establecimiento de su cuñado, Barnard "Barney" Duhan, un cazatalentos de los estudios Metro-Goldwyn-Mayer, las vio y decidió ponerse en contacto con ella. Duhan entró en la tienda y pidió su número de teléfono pero, no consiguió que nadie se lo diera. Finalmente, se fue comentando que "alguien tenía que enviar información de ella a la MGM" y su hermana lo hizo inmediatamente. En poco tiempo, Ava, que aún era una estudiante del Atlantic Christian College, viajó de nuevo a Nueva York para entrevistarse con los directivos que la MGM tenía en las oficinas de la ciudad y aquel mismo año se le ofreció un contrato de siete años con la compañía. En 1941 dejó la escuela para ir a Hollywood con su hermana Beatriz y lo primero que hizo fue ir a clases de arte dramático y de dicción ya que su acento de Carolina del Norte era prácticamente incomprensible.

Fue en el año 1942 cuando comenzó a intervenir como protagonista en películas y en los siguientes años actuó en numerosas producciones de modesto presupuesto como La casa encantada (1943), una comedia de terror que pertenece a la etapa de decadencia del gran Béla Lugosi, o Three men in white de 1944, una comedia-drama de médicos en la que intervenían también Van Johnson y Lionel Barrymore. Los años dorados
Ava Gardner en "Los asesinos".
Su gran oportunidad llegó en 1946 con dos títulos: el thriller Whistle stop, en el que tiene un papel principal junto al mítico -y hoy olvidado- George Raft; y el drama negro basado en una historia de Ernest Hemingway Los asesinos, donde se lucía junto a un también jovencísimo Burt Lancaster y al siempre excelente Edmond O´Brien. Esta última película será la que la ponga en el mapa dentro de la industria de Hollywood.

En los siguientes años despunta en The hucksters (junto a Clark Gable), Venus era mujer (comedia más bien bobalicona pero simpática) y Soborno (1949), estupendo thriller dramático donde actúa maravillosamente junto a Robert Taylor, según la leyenda otra de sus conquistas amorosas.

A partir de aquí, comienza su reinado como estrella encadenando producciones de muchos medios para los grandes estudios, y realizando memorables interpretaciones. Sobresalen: El gran pecador (drama moral -que no moralista- con grandes trabajos de Gregory Peck y Ethel Barrymore y un guion impecable, donde Ava está bellísima), Mundos opuestos (1949, donde la actriz encaja perfectamente en pantalla junto a los siempre magníficos James Mason, Barbara Stanwyck y Van Heflin), Pandora y el holandés errante (1951), fascinante drama onírico-vanguardista, donde Ava actuaba con James Mason y otra de sus sonadas conquistas, el torero Mario Cabré, rodando el film parcialmente en España y llenando los titulares de la prensa de la época. En esta etapa comienzan sus escalas en Madrid, sus estancias en España y sus amores (con Luis Miguel Dominguín, etc).
Rodó Magnolia, remake de una legendaria obra musical de Broadway, donde actuó con convicción y buen hacer, aunque finalmente los productores decidieran que no utilizase su propia voz en las partes cantadas. Trabajó con Howard Keel y Agnes Moorehead. Luego actuó en Mi pasado prohibido junto a Robert Mitchum (1951), con quien mantuvo otro de sus affaires. Siguieron las películas: Las nieves del Kilimanjaro (su segunda obra de Hemingway, en África y junto a Gregory Peck y Susan Hayward) y Mogambo (1953), film de inusitada popularidad dirigido por John Ford y donde Ava se «merendaba» a la bella Grace Kelly -interpretativamente hablando- y brillaba con maestría (fue justamente nominada al Oscar) al lado de un imponente Clark Gable.

Tras Los caballeros del rey Arturo, clásico del cine de aventuras medievales, con Robert Taylor y Mel Ferrer en lujosa producción de la Metro, Ava comienza a atravesar algunos problemas personales y de salud. Todavía brilla en La condesa descalza, en un papel inspirado en la vida de Rita Hayworth, donde da lo mejor de sí misma y logra una de sus mejores caracterizaciones -si no la mejor-, acompañada nada menos que por Humphrey Bogart, y también de Edmond O´Brien, Rossano Brazzi y Valentina Cortese.

Luego llegan films de menor éxito y/o entidad pero en los que se disfruta con la presencia de la actriz: el drama romántico-de aventuras Destinos cruzados (junto a Stewart Granger), la comedia de origen teatral La cabaña (junto a David Niven), su tercer Hemingway llamado en España Fiesta (al lado de Tyrone Power en una de sus últimas interpretaciones), la biografía de la Duquesa de Alba en La Maja Desnuda (1958; con Tony Franciosa encarnando a Goya) y el drama On the Beach ( La hora final, en España), sobre las consecuencias de la explosión de una bomba nuclear, que Stanley Kramer rodó en 1959 y donde Ava realizó una de sus mejores composiciones al lado de Gregory Peck y Fred Astaire.
Durante todo este tiempo, la actriz fue encasillada como estrella de gran atractivo físico, calificada por la publicidad de su estudio como «el animal más bello del mundo», slogan que Ava odiaba.
  Años de madurez

Los años 60 van a cambiar todo esto, tanto porque Ava Gardner va envejeciendo como porque cambian los gustos del público. En 1960 actúa en El angel vestía de rojo junto a su amigo Dirk Bogarde, película que tuvo que ser rodada en Italia, pese a estar ambientada durante la Guerra civil española.

Ella encuentra mayor dificultad a la hora de encontrar papeles de altura, o al desechar títulos memorables como Dulce pájaro de juventud, La Pantera Rosa o El Graduado, entre otros. No obstante, tres películas sobresalen de esta etapa: en 55 días en Pekín (1963), realiza una memorable encarnación de una condesa arruinada en medio de una revolución anticolonial, con Charlton Heston y David Niven a su lado. Siete días de mayo (1963) es casi la mejor película norteamericana de trasfondo político de la década, y una de las mejores de su director -John Frankenheimer- donde Ava compartía cartel con Burt Lancaster, Kirk Douglas y Fredric March). Por último, en 1964 protagonizó La noche de la iguana (dirigida por John Huston y basada en la obra teatral de Tennessee Williams), destacándose junto a Richard Burton y Deborah Kerr.

Sin embargo, merecen recordarse también sus apariciones en películas que no tuvieron tanta fortuna comercial o artística: La Biblia (1966), superproducción dirigida por John Huston, y Mayerling (1968), en la que trabajó con Omar Sharif y Catherine Deneuve.
A partir de 1969 Gardner se instaló en Londres, donde vivió parcialmente retirada. En este año actúa bajo las órdenes del actor/director Roddy McDowall en el filme La balada de Tam Lin donde McDowall le rinde un homenaje a su belleza. Esta película fue reeditada y lanzada en 1972 bajo el título La viuda diabólica.

Dos películas de los años 70, El juez de la horca (1972) y Terremoto (1974) fueron grandes éxitos, cintas dignas y bastante apreciables y buenas interpretaciones de Ava y su espléndida madurez física. También destaca en un entretenido thriller británico de 1975 donde la actriz compartía protagonismo con el inolvidable Dirk Bogarde y con Timothy Dalton: El hombre que decidía la muerte. Por último, Gardner descollaba en la fantasía de estrepitoso fracaso comercial El pájaro azul (1976), junto a Elizabeth Taylor, Jane Fonda y Cicely Tyson, primera coproducción en plena guerra fría entre EE.UU. y la ex Unión Soviética.

Posteriormente intervino en el filme de género catástrofe El puente de Cassandra (1977) junto a Sophia Loren, Burt Lancaster, Richard Harris, Martin Sheen y O.J. Simpson, en la interesante cinta de terror La centinela (al lado de Christina Raines y Chris Sarandon) (1977), en Ciudad en llamas (1979) y en un drama de intriga donde ya realizaba un papel muy secundario pero todavía jugoso: El secuestro del presidente (1980), donde el susodicho era el notable Hal Holbrook). Actuó también en el filme biográfico del escritor D.H. Lawrence, El sacerdote del amor (1981), junto a Ian McKellen y John Gielgud.
Su último trabajo para el cine fue en 1982 en Regina, junto a Anthony Quinn, rodada íntegramente en Cinecittá, donde componía a una mamma posesiva y tirana. Esta película no fue estrenada comercialmente, y fue conocida a través del VHS.

Intervino más tarde en varias producciones para la televisión, como Harem, junto a Omar Sharif, y Knots Landing. También participaría en la serie Anno Domini, donde interpreta a Agripina, la inescrupulosa madre del emperador Nerón, y en una nueva versión de El largo y cálido verano, junto a Jason Robards, Don Johnson y Cybil Shepperd. Su última labor actoral la realizó en el piloto de una serie televisiva junto a Stefanie Powers, titulada Maggie, que no llegó a estrenarse.

Su último trabajo para el cine fue en 1982 en Regina, junto a Anthony Quinn, rodada íntegramente en Cinecittá, donde componía a una mamma posesiva y tirana. Esta película no fue estrenada comercialmente, y fue conocida a través del VHS.

Intervino más tarde en varias producciones para la televisión, como Harem, junto a Omar Sharif, y Knots Landing. También participaría en la serie Anno Domini, donde interpreta a Agripina, la inescrupulosa madre del emperador Nerón, y en una nueva versión de El largo y cálido verano, junto a Jason Robards, Don Johnson y Cybil Shepperd. Su última labor actoral la realizó en el piloto de una serie televisiva junto a Stefanie Powers, titulada Maggie, que no llegó a estrenarse.




Vida sentimental y muerte

Ava Gardner fue pretendida obsesivamente por el excéntrico millonario Howard Hughes cuyas propuestas de matrimonio siempre rechazó, si bien nunca rechazó ninguno de sus espléndidos regalos. Estuvo casada en tres ocasiones, todas ellas con actores conocidos. Su primer matrimonio fue con el actor Mickey Rooney, que duró menos de un año. El segundo, con el mítico músico Artie Shaw, fue igual de breve. Su tercer marido fue el legendario cantante y actor Frank Sinatra, con el que estuvo casada seis tormentosos años entre 1951 y 1957, relación que hizo correr ríos de tinta, y que fue seguramente el amor de su vida, así como ella el de él. Se cuenta que aún en su vejez, escuchaba en su casa los discos de Frank.

Sufrió de cáncer uterino y se sometió a una intervención donde le practicaron una histerectomía. Murió en Londres de una neumonía a los 67 años de edad, el 25 de enero de 1990


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